Alejandro era un ángel con un cuerpo infernal.

Alejandro bajo las sábanas se creía otra persona,

ni mejor, ni peor, otra persona.

Y volvía a ser él mismo al cerrar los ojos entre mis brazos.

¡Menudo era!

Alejandro volaba por el cielo de mi boca hasta rozar el edén y bajaba por mi vientre hasta arder en el infierno.

A Alejandro le divertía creerse dueño y protagonista de las historias que comenzaba a susurrarle en el ascensor y que ponía punto y final junto a una copa de besos bajo las sabanas.

4 mariposas:

Jorge Ampuero dijo...

Exquisito texto,
degustable por cierto.

Saludos :)

Carlos dijo...

Era.
Y la intgriga se va adueñando de la lectura imperceptiblemente, mientras el escenario va dando forma al placer del momento.
Pero... ¿qué fue de Alejandro?

¡Bienvenida al 2011! y un poquillo tarde pero feliz año! :)

oligoqueto dijo...

Bueno, tus escritos se hacen esperar, pero se disfrutan siempre. Y mira que son cortos, y lo bien que te quedan...

Saludos.

Bea M dijo...

Muchas gracias y perdón por la tardanza, la inconstancia es uno de mis mayores defectos....
Y si era, por que hay cosas que es mejor terminar o por lo menos cambiar... Quizás en otro momento vuelva a ser quien sabe!
Besos a todos y gracias por seguirme :)