Alejandro era un ángel con un cuerpo infernal.
Alejandro bajo las sábanas se creía otra persona,
ni mejor, ni peor, otra persona.
Y volvía a ser él mismo al cerrar los ojos entre mis brazos.
¡Menudo era!
Alejandro volaba por el cielo de mi boca hasta rozar el edén y bajaba por mi vientre hasta arder en el infierno.
A Alejandro le divertía creerse dueño y protagonista de las historias que comenzaba a susurrarle en el ascensor y que ponía punto y final junto a una copa de besos bajo las sabanas.
4 mariposas:
Exquisito texto,
degustable por cierto.
Saludos :)
Era.
Y la intgriga se va adueñando de la lectura imperceptiblemente, mientras el escenario va dando forma al placer del momento.
Pero... ¿qué fue de Alejandro?
¡Bienvenida al 2011! y un poquillo tarde pero feliz año! :)
Bueno, tus escritos se hacen esperar, pero se disfrutan siempre. Y mira que son cortos, y lo bien que te quedan...
Saludos.
Muchas gracias y perdón por la tardanza, la inconstancia es uno de mis mayores defectos....
Y si era, por que hay cosas que es mejor terminar o por lo menos cambiar... Quizás en otro momento vuelva a ser quien sabe!
Besos a todos y gracias por seguirme :)
Publicar un comentario en la entrada