Y se enredaban nuestras piernas y nuestras lágrimas y tu cuerpo embestía caricias al alma
y mordías quierohacertes en mi ombligo, mientras lloraba tequieros en tu espalda.
Y nuestras nucas ardían junto al frío de las mantas y tu sudor se cuajaba en mi pecho y temblabas. Y dormías ya cuando el sol acariciaba, tu silueta, bajo mis manos, entre las persianas…
4 mariposas:
Perdona, pero aún estoy saboreando esta cadena de palabras...
:)
Besos
Me gusta, me encanta, te lo compro, me lo quedo, me lo como.
Besitos prima
Me he quedado imaginando lo que podrían ser unas lágrimas rodando por mi espalda.
Besos.
Me trajo muchas sensaciones tu texto de hace mucho tiempo.
Publicar un comentario en la entrada